No sé exactamente por qué pero últimamente he sentido la necesidad de escribir en español. Supongo que será porque he pasado tanto tiempo escribiendo en inglés, no sólo en este blog sino también para mi proyecto de tesis (sobre cuándo dejará de ser “proyecto de” y cuándo será “tesis” es como cuando se habla de la primavera en Inglaterra- está aquí sin estarlo).
Gracias a un comentario de Ira en un post de allá abajo he leído los últimos posts de Bef sobre el oficio de escritor (que no de escribir) y me doy cuenta de todos los textos que se han acumulado en esta computadora y que no han visto la luz, o que lo han hecho pero fragmentariamente. Desde que empecé a publicar hace ya 15 años en periódicos y revistas en México (y que empecé a ganar dinero por hacerlo), lo mío ha sido el fragmento, el artículo, la nota. Cuando estaba en la prepa yo pensaba, por un lado, en autores con una obra completa (whatever that means), de Chesterton a Chandler, pero también en los que escribieron poco pero bien (de Rimbaud a Rulfo). Ahora, ingenuo arribista de mí, me identifico con los amasadores de fragmentos, de cartapacios quijotescos (de Benjamin a Borges). Pero justificaciones posmodernas aparte me doy cuenta que mi vida “escritural” (qué feo suena eso) es una mescolanza de escritura académica y de textos por encargo, todos sin excepción marcados por la fecha, por el momento presente que pronto se vuelve pasado. Por eso me encuentro cómodo en el blog: escribo hoy para hoy, y luego se sepulta, se queda atrás, y después ya nadie -ni yo mismo- lo recuerda.
Mi relación con la poesía es diferente. Aunque “siempre” he escrito poemas, fue el blog, realmente, lo que me ayudó a hacerlo más cotidiana y disciplinadamente. Afortunadamente no han sido poemas que se hayan quedado en el cajón o en el disco duro, sino que han visto la luz impresa de un modo u otro. He aprendido, en este tiempo, por un lado la importancia de escribir todo el tiempo, pero también, por otro lado, la importancia de la paciencia, que tarde o temprano un poema encuentra su página, su libro, sus lectores. No es coincidencia que mi poesía en inglés haya sido publicada por gente que no me conoce en persona. Ha sido la escritura la que sola ha ganado su publicación. Ni siquiera lo he buscado activamente: si mis poemas han sido publicados es porque alguien los ha encontrado (usualmente aquí o en otros blogs) y le han gustado.
Nunca he sido bueno para las relaciones públicas o el networking literario. No soy bueno para quedar bien, besar botas ni limpiar traseros. Así que escribo un poco como los desempleados británicos que se despiertan todos los días temprano para irse al Wetherspoon’s a beber a las 9 de la mañana. Me identifico con ellos porque mi verdadera droga es la escritura y la lectura, y porque mi relación con ellas no es tan distinta a la de aquellos con el alcohol y con su ocio: desesperanzada, arrojada al destino, sin dirección y sin estrategia.
Escribo poesía así, sin aspirar a nada más que a lograr un “algo” que haga, con palabras, que pase algo que antes no pasaba. Me gusta la poesía porque, a diferencia de la ficción, puede limitarse al puro gozo del significante, y a hacer significado de la nada, no porque la palabra tenga algún referente objetivo reconocible (el famoso “objective correlative”) sino como palabra misma, como cosa en el mundo. (Mi primera colección, ganadora de algún concursillo literario unamita, se llamaba “Cosas con palabras” -la referencia, curiosamente, es obvia). Los hombres y mujeres que veo bebiendo por la mañana temprano cuando voy de camino a trabajar en mi tesis no beben para celebrar, ni para “olvidar”, ni para socializar. Beber no es un medio, sino un fin. Es un modo de ser. La escritura puede ser así: no un proceso para lograr una meta (un libro, un concurso, un premio, un dinero, algún tipo de reconocimiento público), sino un destino aparentemente incambiable, el devenir mismo.
El otro día, en la estación de tren de Cardiff, le pregunté a Ivy cuál era su letra favorita. (A Evelio le pareció la pregunta más rara del mundo). Porque pienso en las letras no como instrumentos, no como medios, sino como fines en sí mismos. Creo que mi letra favorita es la Ñ. La eñe pues. Me gusta la tilde, cómo ese rasgo gráfico significa sin ser nada. Me gusta que la eñe no exista en otros idiomas, y que se pueda sustituir por otras combinaciones de letras. Me gusta que sea un sonido, y al mismo tiempo una grafía que significa mucho más que sólo ella al mismo tiempo que ella sólo es ella. If that makes any sense at all.
Creo que escribir no es sólo un acto de generosidad, de un dar al otro. (Toda escritura, pensaría yo, es siempre para el otro). También hay un elemento muy importante de “cuidado de sí”. Un impulso egoísta (en el sentido más literal del término) nos mueve a escribir, porque escribir es también un ejercicio de autodescubrimiento. En mi escritura mediocre, diletante, nunca terminada, revelo y me revelo partes de mí mismo. Sería trabajo de psicoanálisis extenso descubrir por qué un par de libros, que podrían considerarse listos para ser publicados, siguen inéditos en un oscuro lugar de mi computadora. No me preocupa demasiado. Hace quince años yo pensaba que escribir y “publicar” debían ser sinónimos, que “vivir de escribir” era un imperativo. Ahora sólo quiero vivir escribiendo.
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My way of reading blogs is so-last century. So I’m finally falling for Bloglines. Hello, RSS feeds! (Yes, more knowledgeable friends had been telling me about it for ages). So that way I stop going to blogs hoping there will be something new. I am so old-school I like things like clicking on links and seeing individual templates and in general the graphic layout of a blog (a blog is not merely the text content!) so I guess that more than “reading” the blogs I follow there, I’ll use it as an alarm system of sorts that will inform me whenever someone has been hit by the Blog Muse… Tras tus pasos ahora voy…
March 19, 2008 at 4:34 pm
I don’t use RSS feeds so that I can walk by your house every morning. if your windows are down and the lights are off, I don’t knock and say hi. I just wave. If the lights are on … well hey, you’ll just have to boil up some water and make me some tea.
Plus, I think visitng blogs makes the bloggers feel good, since they can look at stats to see that they’ve had company …
But I guess thinking of blogs as human contacts is pretty old school, isn’t it?
March 19, 2008 at 5:26 pm
pues no podría estar más de acuerdo en lo que dices sobre la escritura. yo me estoy inclinando hacia la poesía, aunque sigo de terco con la narrativa, aunque nada bueno ha salido de ello, nada que me satisfaga a mí principalmente.
también soy lector a la antigüita. intenté usar bloglines, pero mi cuenta ha estado abandonada desde hace como un año. supongo que leer blog por blog es un poco como seguir comprando cds y lps teniendo la “comodidad” del mp3.
March 19, 2008 at 5:29 pm
escribir y vivir pueden ser compatibles, creo… de ahí a considerar que el trabajo sea publicarlo como una obligación intelectual lo veo más complejo… conozco personas-que tú conoces- que sufren con la escritura, sufren cuando escriben y más cuando no, sufren cuando publican y cuando no, su relación con la escritura es un ejercicio de padecimiento… ajjjggg… qué líos…
mi letra favorita es la h… su discreción es maravillosa, no tiene sonido y su ausencia -cuando se requiere- se considera una falta de educación…
March 19, 2008 at 5:30 pm
Exactly, Ernesto and John. I’m old-school myself in that sense- for me the Internet is a network of people using computers, not only networked computers. People who only see blogs as “content management” or “filtered information” are missing out on the intersubjective element that is inherent to blogging as I understand it.
March 19, 2008 at 6:32 pm
love this bit about writing all the time and not as a means to an end. love the everyday and all that that might mean.
also the bit about the eñe, it is a great letter much like the German ß in it’s loneliness and unique function, but kind of better with that awesome ~. It’s such a descriptive mark that ~ and it matches the sound so perfectly.
I fell for the bloglines thing a few months ago and am not sure I like it. True, I do know when people have posted and that’s nice for some blogs where postings are few and far between, but in the end I feel like I’m rudely not saying hi when I drop by but just pushing my way in and then leaving when I’ve gotten what I need. I somehow feel very disconnected. I miss my daily walk around the block.
March 19, 2008 at 7:45 pm
[...] importa es el sedimento. De las respuestas a ese rant le sobrevino a Ernesto un post en español (con eñe), que sobrepasa, creo, la temporalidad: se trata de una de las declaraciones más hermosas de amor a [...]
March 20, 2008 at 1:03 am
Mi querido Ernesto
Ay qué gracia leerte en español (con ñ) no sé qué opine la gravedad al respecto, pero yo estoy feliz. Me encantó el video de los Rehenes, no me había reído tanto en mucho tiempo, me encanta el set. Lo siento, again demasiado vino en la sangre para pensar en mi letra preferida o para entender qué es un rant…Me voy a la cama, con el limosnero del amor.
March 20, 2008 at 11:40 am
Te digo, ese video es una joyita. La letra también. Si Hamlet (o de perdis Withnail and I) se quedan cortos…