Desidia

Desidia vive en una casa de lo más ordenada. Son puros chismes aquello de que vive en un chiquero: Desidia dedica su tiempo a lavar los platos, secarlos, guardarlos, lavar la ropa, colgarla, descolgarla, plancharla, doblarla y volverla a colgar; organiza su biblioteca en orden temático, sus discos por género, artista, sello discográfico y año, está al corriente en la lectura de todos los periódicos y revistas importantes, su espacio vital y de trabajo es la pulcritud andando. Para alguien que no sale mucho se le ve demasiado, y se aparece por los sueños y las vigilias de incluso aquellos amantes más expeditos y disciplinados. Minimalista hasta la médula, le obsesiona el color blanco de la página y el espacio líquido infinito del monitor. Un autor anónimo e inédito nos recuerda que su parpadeo sigue el ritmo del cursor que aguarda sus palabras. Es una creatura muy trabajadora, prima hermana de Ansia y madre postiza de Inspiración. Su esfuerzo consiste en no cesar nunca, en estar siempre al tanto, siempre presente incluso en la inacción. Tiene la forma de un sueño de día, iluminado por la luz de la mañana, cuando los demás pretenden hacer cosas importantes como sacar fotocopias o cambiar el filtro del café. Sin ella el corazón de fieles secretarios no latería al mismo ritmo, pues es el horizonte que nos saca de la monotonía del resultado seguro, la recompensa feliz. Sus ojos son un precipicio del cual después hay que salir usando toda la musculatura del cuerpo que habitamos, pero sobre todo el bíceps, los hombros, los glúteos y el femoral. Hay quienes dicen nunca haberla conocido, pero los sabios del pueblo callan la verdad, pues sus secretos son bien conocidos por quienes sufren de afición por la Lujuria. Las enciclopedias coinciden en que ante los ojos del hambriento su gordura es deliciosa y adictiva. Sus cabellos son cobrizos como cerveza enmielada, y su piel es pálida pues casi nunca toma el sol. Su belleza es legendaria y mortal: ha llevado a famosos geógrafos a encallar sus naves en glaciares gigantescos.